"AFRICA, JE T´AIME"...Orgullo de Tutor: 3ªB ESO, Campeones del Club Leonardo///Fierté du Professeur Principal: 3ºB ESO, Champions du Club Leonardo

El pasado mes de mayo, 3ºB de la ESO, mi tutoría, participó en el concurso escolar Club Leonardo, organizado por el Excmo. Ayuntamiento de San Fernando de Henares. Se trata de una competición anual en la que se enfrentan todos los institutos de la villa mediante una prueba escrita de conocimientos generales, un debate organizado que este año trataba sobre el uso de internet en la juventud y una coreografía que tenía que plasmar la convivencia de los pueblos y su tolerancia. Fuimos los mejores en el debate y nos hicieron repetir la coreografía para la entrega de premios. De la prueba escrita, nada dijeron…
Os aporto las imágenes de dicho día porque creo que la actuación merece la pena ser vista ya que pusieron todo su empeño en la preparación y les permitió sentirse más unidos que nunca. Como principal parámetro de la obra, pusimos la hipocresía y el ninguneo que los países occidentales ejercen sobre el continente africano, transformándolo en el amor y el respeto que consideramos debiera sentir África respecto a sus semejantes. Como solidaridad al panorama musical de la juventud de nuestros tiempos, utilizamos el Hip Hop como herramienta de lucha contra los intereses capitalistas que conllevan en gran medida al nacimiento de las guerras. Mis alumnos lucharon contra ellas en el escenario con una actuación soberbia. Gracias a ella, mi clase se ha convertido en una auténtica piña y su tutor se siente muy orgulloso por ello.
Me permito agregar un relato de mi cosecha solidarizándome con África por medio de otra arma muy poderosa: el puño y la letra.

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LA MAR DE LA VERGÜENZA



Tengo veinticinco años, vivo con mis padres y mis estudios de Filología Francesa en Cádiz los compagino con un voluntariado de cinco meses en la Cruz Roja de Barbate. Pertenezco a una familia de pescadores que en gran medida me ha transmitido valores de los cuales evito separarme. Es sencillo entonces imaginar que la mar es esencial en mi vida. No sólo por la herencia familiar, ni tampoco por la riqueza que alberga la fusión del Atlántico y el Mediterráneo sino por la cantidad de impresionantes historias que se han producido a lo largo de los siglos en este lado del Estrecho.

Tengo una amiga, que con una cerveza en la mano, me ha confesado que no soporta a los emigrantes. Alegaba en el día de ayer, muy convencida, que están estropeando su ciudad. Masticando unos ganchitos con la boca abierta, hacía referencia a la mala educación que tienen la mayoría de ellos. Enumeraba una serie de enfermedades que portaban desde sus orígenes tercermundistas y avisaba del peligro de su transmisión. Aseguraba que con ellos había aumentado la delincuencia y disminuido el trabajo para su familia. Cierto es, que todos sus hermanos están en paro y que ella dejó sus estudios para percibir un sueldo muy bajo como cajera en un supermercado y poder ayudar en casa a su familia. Afortunadamente se siente sosegada con su desmedida afición al fútbol admitiendo estar enamorada de un jugador camerunés que juega en el Barça. Es curioso que precisamente le atraiga un africano que va detrás de un balón. Ella dice que sobre todo, por sus palabras, por el carácter tan transparente que emana dicho sujeto.

Ayer, una de nuestras conversaciones filosóficas, derivó en algo en lo que siempre hemos coincidido. Nuestro amor por los mares y los océanos. Divagamos sobre experiencias naúticas experimentadas en nuestra infancia. Reíamos recordando ciertas anécdotas que nos unían por vínculos familiares. Y terminó preguntando algo que provocó una pausa enmarcada en una mueca de resignación.

¿Con qué te quedarías de lo que te ha dado la mar a lo largo de tu vida?

No he tenido que reflexionar mucho en mi respuesta. Sin duda, ella imaginaba que le iba a contar algo referente a los excepcionales ejemplares acuáticos que han pasado por la cubierta del barco de mis padres. A lo mejor, estaba convencida de la revelación de un hallazgo histórico poco divulgado que por mis conocimientos universitarios, podría ser el motivo de una inolvidable conversación. O tal vez esperaba alguna historieta de mensajes en una botella encontrada en la orilla de mi adolescencia.

Yo tenía clara mi respuesta. Tan sólo tenía que remontarme al día anterior, para recordar cómo la mar me escupió los momentos más impresionantes experimentados por mi joven transcurrir.

A primera hora de la mañana de anteayer, Salvamento Marítimo recibió una llamada desde el teléfono móvil de uno de los cincuenta y tres ocupantes de la patera que se encontraba a la deriva, a unas catorce millas al sur del Faro Trafalgar, en Caños de Meca. Por medio de dos embarcaciones, dos helicópteros y todas las unidades de asistencia que esperábamos en tierra, tardamos poco más de una hora en acoger en nuestro hospital de campaña a un grupo de desgraciados con hipotermia y fatiga muy acusadas. Veintiséis marroquíes, once subsaharianos, un senegalés, trece mujeres de las cuales dos estaban embarazadas y dos bebés, arribaban con miradas apagadas y gestos desdibujados en una patera destartalada de no más de ocho metros de largo. En un clima de ansiedad donde los nervios y el miedo eran sus principales credenciales, a cuatro seres humanos les quedaban todavía fuerzas para solicitar con frío, con mucho frío, algo para comer. Entre los oxidados llantos de bebés, el resto del grupo se limitaba con actitud pasiva a dejarse manejar como seres moribundos regalando sus últimos suspiros a los milagrosos esfuerzos de unos voluntarios.
A Samba, el único senegalés del grupo, después de arroparlo, le facilité una bolsa de complementos energéticos y agua con azúcar que alivió su angustia en cortos minutos. Le observé con ternura y percibí el agradecimiento en unos ojos saltones y enrojecidos que parecían los dos faros de un cuerpo largo y delgado de oscuro azabache. De repente, una de las mujeres en estado decidió autolesionarse por medio de una cuchilla de afeitar. Poco después, Samba aumentó su confianza en mí gracias a nuestra comunicación en francés y me explicó que las mafias les habían aconsejado entrar en los hospitales españoles por cualquier medio, ya que una vez allí, les serían entregados los papeles para quedarse en el país. Les habían prometido la prosperidad en un viaje al infierno a cambio de exorbitantes cantidades de dinero. Tan altas como sus propias vidas. Un viaje que duraba dos años de resignación en la miseria, en la memoria recordando las voces de sus familias y en la impotencia tras haber sido engañados repetidas veces por los rufianes.
La mar, me ofrecía en una mansa mañana del mes de mayo un espectáculo dantesco que difícilmente borraré de mi memoria. No me atreví a acercarme a los niños no sé si por inmadurez o por no estar preparada en esos momentos para mirarlos a la cara. Mis compañeros los tapaban con toallas y no los despegaban de sus madres bajo tranquilas palabras de ánimo. Samba aseguraba con dolor que la mayoría de las criaturas eran el fruto de terribles violaciones de un éxodo maldito. Habían llegado a un destino muy diferente del que les marcaron. En pocos días serían probablemente extraditados a sus lugares de origen y algunos de ellos, explicarán frustrados a sus familias que no existe ningún camino de gloria cuando se pertenece a la tierra del olvido. Pocos se atreverán a contar cómo durante el trayecto por mar, lanzaban los cuerpos sin vida de algunos compañeros que no resistieron la agonía de un viaje interminable.

A Samba decidí abandonarlo poco después en mis recuerdos bajo súplicas de ayuda y compasión.

Apenas he dormido la última noche. Samba y sus compañeros de infierno no han dejado de pulular en mis pesadillas. Y ayer estuve frente a una amiga que adora a un camerunés cubierto de lujo y detesta a cualquier otro africano vestido de pobreza que no ha tenido la fortuna de desvincularse de su maldición. Es posible que se sienta asqueada por su miseria o quizás no puede tolerar a los que son tan diferentes en nuestra tierra. Ella sabe como yo, que la mayor gentuza la hemos visto con chaqueta y corbata.
Y sin embargo, me preguntaba por lo qué me ha dado la mar. Me hubiera gustado responderla con firmeza que la mar, en este lado del mundo, actualmente me vomita vergüenza. Pero no supe cómo hacerlo y tampoco creo que me hubiese entendido. A pesar de todo, la tolero y la quiero, aunque sus ideas se estrellen tan a menudo con mis sentimientos.

No lo sé, respondí a su pregunta…

Roberto González de Cuenca

6 comentarios:

Anónimo dijo...

+Hola Roberto da gusto ver como algunos docentes intentais inculcar la solidaridad y el respeto los seres humans ya sean de la parte del mundo que sean,me siento muy orgulloso de ser amigo tuyo y de la labor que llevas por que se que todo sale desde la mas profunda convicion de que el mundo es posible cambiarlo y la principal herramienta es la educacion y gracias a personas como tu estamos recorriendo el camino que nos llevara a la victoria final(como decia el che)otra vez te digo que me llenas de orgullo,de todas formas cuando realiceis una actividad de estas me pegas un toque a ver si puedo ir.Un beso muy fuerte y me felicitas a tus alumnos.

Anónimo dijo...

hola roberto soy alex gomez de tu tutoria =D espero qu t vaallaan bien las vacaciones me gustaria saber si vas a colgar el video de el teatro dado que nuestras madres lo dejan colgar y tienes la autorizacion. Podrias responderme por aqui.Gracias.

El Mar no Cesa dijo...

Porque nunca habia visto a alguien que enseñara de una forma tan didactica, y nunca habia leido una reflexion sobre los extranjeros desde la perspectiva de un personal de rescate, y porque lo que expones es una verdad como un pino, y la comparto, y porque el Mar hace que otros mares se encuentren, asi como encontré tu blog.
Para ti, mi voto en los premios 20 blogs.
Un saludo!

El Mar No Cesa.

Ada dijo...

Magnífico escrito. Lo he sentido, aunque mi situación migratoria sea diferente. Lo que no difiere es el concepto sobre este tema. Los que emigramos vivimos dos vidas y el sedimento de las experiencias puede que nos haga más humanos. Suelo reflexionar sobre algunos temas relativos a la inmigración en mi blog: leeloyo.blogspot.com

cervecita dijo...

Hola yo tambien soy estudiante de frances estoy en 2º de bachillerato y me parece muy interesante esa forma de apender frances
Este es mi blog en frances
http://cervecita-cervecita.blogspot.com/

Anónimo dijo...

hi, good site very much appreciatted